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Jefes de Estado,
acompañados de líderes de organizaciones de la sociedad civil, fundaciones y el
sector privado se reúnen en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
La Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM), tiene lugar del
20 al 22 de septiembre, momento propicio para la renovación del compromiso y la
definición de medidas adoptar para el cumplimiento de
los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio antes de 2015.
Establecidos en el año 2000, los ODM son un
compromiso de todos los países del mundo sobre 8 áreas: (1) erradicar la
pobreza extrema y el hambre; (2) lograr la enseñanza primaria universal; (3)
promover la igualdad de género y empoderamiento de la mujer; (4) reducir la
mortalidad infantil; (5) mejorar la salud materna; (6) lucha contra el
VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; (7) garantizar la sostenibilidad
ambiental y (8) fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Desde su
creación, los ODM han promovido una movilización sin precedentes en los países,
las sociedades y la comunidad internacional y los numerosos logros alcanzados
hasta ahora están siendo compartidos durante la Cumbre en Nueva York.
Los ODM no pueden considerarse aisladamente. En
el caso del VIH, virus causante de el Sida, su freno y reducción dependen
estrechamente del cumplimiento de otras metas, incluyendo la de reducción de la
pobreza y del hambre, la del acceso a la educación, a igualdad de género y
salud materna, especialmente el acceso universal a la salud sexual y
reproductiva.
En los informes de progreso observamos un avance
desigual en el logro de estos objetivos, destacando la desproporción existente
entre países, las regiones y también el nivel de prioridad brindado para cada
ODM. Esto debe ser motivo de atención especial en los años venideros.
El Programa Conjunto de las Naciones Unidas
sobre VIH/SIDA (ONUSIDA), presentará en un informe especial los avances hacia alcanzar
las metas del ODM 6, que incluye la respuesta al Sida. Algunos puntos de suma
relevancia para destacar incluyen que: el número de nuevas infecciones por el
VIH ha descendido en un 17% desde 2001. En 22 de los países más afectados de
África subsahariana se ha logrado reducir el número de nuevos casos de
infección en más de un 25%. Estos resultados
han sido posibles porque a nivel global los
hombres están adoptando el uso de preservativos, el cual se ha duplicado en los
últimos cinco años y en particular los jóvenes están contribuyendo de forma
significativa adoptando comportamientos sexuales más seguros.
En la actualidad, en todo mundo más de cinco millones de personas están recibiendo
tratamiento para el Sida. El número de personas que viven con el VIH con acceso
al tratamiento se multiplicó por 12 en un periodo de seis años. Y eso ha
significado una reducción significativa
de muertes relacionadas con el Sida: en 2008 se registraron 200,000 casos de
fallecimiento menos que en 2004. América Latina continua siendo la región donde
se cuenta con el acceso más alto a los medicamentos antiretrovirales, 52%; no
obstante, esa misma cifra nos recuerda la deuda con 48% de las personas que
viven con VIH y que aún no reciben sus medicamentos.
La prevención del VIH, está rezagada en la
mayoría de los países. Las acciones en prevención deben ser sistemáticas y
permanentes, ser diseñadas en base a evidencia, combinar elementos bio-médicos,
de comportamiento y estructurales, interviniendo en varios niveles, desde
políticas públicas hasta acciones comunitarias, siempre con enfoque de derechos humanos y de género. La
prevención es la opción más sensata para enfrentar la pandemia. En América
Latina, por ejemplo, existen las condiciones para lograr en el mediano plazo la
eliminación de la transmisión del VIH de la madre a su bebé; un llamado que ha
hecho el Director Ejecutivo de ONUSIDA, el Sr. Michel Sidibé, y que en las
Américas ha tenido eco en una iniciativa liderada por la OPS y por UNICEF.
El informe de ONUSIDA
también resalta los serios desafíos que debemos superar en el mundo para
alcanzar los objetivos fijados para el año 2015. La región de Europa oriental y
Asia central es la única del mundo donde siguen aumentando los casos de nuevas
infecciones por el VIH y en muchas otras regiones, el crecimiento se ha
estabilizado en niveles muy elevados. Alrededor de diez millones de personas
viven con el VIH sin tener acceso a tratamiento. Cada año, 430,000 niños nacen con
el VIH. Se calcula se han dado 42.000
casos de muerte relacionadas con el virus entre las mujeres embarazadas, de los
cuales la mitad fueron casos de mortalidad materna.[1].
Por las cifras anteriores nos urgen a aumentar recursos y redoblar esfuerzos destinados
a la prevención del VIH.
Otros desafíos son la penalización de la
transmisión del VIH, así como el estigma y la discriminación que afectan a las
comunidades en mayor riesgo: ej. los usuarios de drogas inyectables, las trabajadoras
del sexo, hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, mujeres
trans y las personas que viven con el VIH. La homosexualidad sigue todavía penalizada en más de 80 países; existen
51 países, territorios y áreas que imponen algún tipo de restricción de entrada,
estancia y residencia para las personas que viven con el VIH por su estado
serológico. Esas prácticas y actitudes no son establecidas en base a evidencia
o fundamentadas en los derechos humanos. Todas ellas crean obstáculos para el
acceso a la prevención y el tratamiento contra el VIH y contribuyen al avance
de la epidemia.
Hacer frente a la epidemia requiere un proceso
de constante revisión y evaluación de los resultados. En esta perspectiva, el
ONUSIDA recomienda a los países de llevar a cabo consultas nacionales con el
objetivo de discutir y analizar de forma critica los avances y obstáculos para
alcanzar el acceso universal a la prevención, tratamiento y atención,
incluyendo la definición de nuevos objetivos para el 2015 y la cuantificación de las brechas
financieras.
Las inversiones en la respuesta al
SIDA están mostrando resultados claros y para garantizar la sostenibilidad de
la respuesta y lograr el acceso universal para todos y todas será necesario fortalecer los compromisos y
asegurar los recursos necesarios.
Es
estratégico establecer puentes entre la respuesta al VIH y otros movimientos
tales como los de la promoción de la salud
materna infantil, salud sexual y reproductiva, igualdad de género, de raza y la
lucha para poner fin a la violencia de género, el respecto para la diversidad
sexual, y finalmente el derecho a la
salud. Estos movimientos actúan sobre
las causas estructurales de violaciones de los derechos humanos, que se
reflejan directamente en la epidemia del VIH. Asimismo el ONUSIDA propone el enfoque "SIDA + ODM", que
reafirma que maximizar la respuesta a la epidemia es esencial para alcanzar los
ODM y al mismo tiempo, logar los ODM es crucial para el acceso universal a la
prevención, tratamiento, atención y apoyo al VIH. Michel Sidibé, el Director Ejecutivo de ONUSIDA dijo.
"Para mí, está claro: no hay avances en los ODM sin integración del VIH. Cuando
el VIH se previene, disminuye la mortalidad materna. Cuando la vida de la madre
se guarda, una vida del recién nacido suele ser salvo. Cuando las niñas reciben
educación, disminuye la pobreza”….
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