LLAMADO A REFORZAR COMPROMISO POLÍTICO Y FINANCIERO PARA PONER FIN AL SIDA EN AMÉRICA LATINA
A una semana de que el Programa Conjunto de la ONU sobre VIH/Sida aprobó su nueva estrategia para poner fin a la epidemia de sida como amenaza para la salud pública para 2030, la oficina de ONUSIDA para América Latina hace un llamado a la región a reforzar el compromiso político y financiero en la implementación del enfoque de la Acción Acelerada para cerrar la brecha del acceso a las pruebas del VIH, aumentar la atención y la financiación para la prevención y proteger la salud de las personas que viven con el VIH.
En los Foros de Ciudad de México y Rio de Janeiro en 2014 y 2015 los países de América Latina y el Caribe acordaron alcanzar para el 2020 las metas de tratamiento del VIH 90-90-90, disminuir en un 75% el número de nuevas infecciones y reducir significativamente el estigma y la discriminación relacionados con la epidemia.
Entre las regiones con países de ingresos medianos y bajos, Latinoamérica es la que tiene la cobertura más alta de tratamiento, el 47% de las personas que viven con el VIH recibieron terapia antirretroviral en el 2014. Menos de 2,000 niños contrajeron el VIH en el 2014. Una alta cobertura de programas de prevención para la transmisión del VIH de madre a hijo ha ayudado a impulsar las reducciones de nuevas infecciones entre los niños, y un 79 % de las mujeres embarazadas en la región tomaban medicamentos antirretrovirales en el 2014.
Sin embargo, detrás de estos datos alentadores, se esconden retos que ponen en peligro los resultados alcanzados. En el 2013, 41% de los países de América Latina y el Caribe (9 de los 22 países que reportaron) sufrieron al menos un desabastecimiento en un sitio de tratamiento, según el informe la OPS/OMS (Bajo la Lupa, 2014). Este problema continúa persistiendo en América Latina. En Guatemala y Costa Rica recientemente la sociedad civil ha levantado la voz denunciando desabastecimientos y dificultades en el acceso a antirretrovirales. Estas situaciones apuntan a la necesidad de un mayor fortalecimiento de los sistemas de adquisición y abastecimiento, una asignación adecuada de recursos, de políticas para simplificar los esquemas de tratamiento y de garantizar que todas las personas que viven con VIH, incluidas las personas migrantes, tengan acceso al tratamiento.
Si bien en su conjunto la región no depende de los organismos donantes para sostener el tratamiento del VIH, hay una preocupación generalizada sobre la sostenibilidad del acceso a tratamiento antirretroviral, debido a la problemática de los medicamentos de alto costo. Mecanismos regionales como el Consejo de Salud Suramericano de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) están tomando acciones para avanzar en el establecimiento de marcos de acción institucionales frente al problema del impacto de los medicamentos de alto costo en los presupuestos de los ministerios de salud. Sin embargo es necesaria la colaboración de todos los países de América Latina para garantizar que los medicamentos ARV y los insumos sean accesibles para todos.
En 2014 se estimaban 87,000 nuevas infecciones en Latinoamérica. A pesar que las nuevas infecciones por VIH se redujeron en un 17% entre los años 2000 y 2014, ha habido pocos cambios en el número anual de nuevas infecciones durante los últimos cinco años, mostrando la necesidad de fortalecer los esfuerzos de la prevención combinada en la región, incluido profilaxis pre-exposición (PrEP), enfocados y localizados a las poblaciones y lugares más afectados por la epidemia. ONUSIDA recomienda que al menos el 25% del gasto en VIH / sida sea dirigido a la prevención.
La cuenta regresiva hacia el 2020 ha comenzado y en esta frágil ventana, es necesario acelerar los esfuerzos de la respuesta al VIH o, de lo contrario, los costos humanos y financieros de la epidemia se convertirán en una deuda que nunca podrá ser pagada.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) comprometen a los países a no dejar a nadie de lado, garantizando la salud, la dignidad y la justicia para todos y la respuesta al sida es parte integral de este mandato. Poner fin a la epidemia de sida supone avanzar en todo el espectro de los derechos humanos, civiles, culturales, económicos, políticos, sociales, sexuales y reproductivos, incluido el derecho a la salud.
Para que América Latina se encamine hacia el fin de la epidemia, la Oficina regional de ONUSIDA recomienda con urgencia redoblar esfuerzos orientados a:
- Garantizar el acceso a la prueba del VIH para niños, adolescentes, jóvenes y adultos, y ofrecer inmediatamente terapia ARV a los que tengan un diagnostico positivo,
- Eliminar las nuevas infecciones por VIH en niños recién nacidos, garantizando la salud de las madres,
- Garantizar el acceso a paquetes de prevención combinada a jóvenes, adolescentes y a las poblaciones clave, asegurando su empoderamiento para que puedan protegerse del VIH,
- Eliminar leyes, políticas y prácticas discriminatorias que bloquean el acceso a los servicios relacionados con el VIH,
- Asegurar el financiamiento de la respuesta al VIH,
- Integrar los servicios de salud y de VIH, en un contexto de sistemas de salud más fuertes, que garanticen el derecho a la salud a todos y todas.
