Los preservativos son un elemento crucial para un enfoque integral y sostenible de la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) y son eficaces para evitar embarazos no deseados. Se estima que en 2013 en torno a 2,1 millones de personas adquirieron el VIH
[i] y se calcula que 500 millones de personas contrajeron clamidia, gonorrea, sífilis o tricomoniasis.
[ii] Además, cada año más de 200 millones de mujeres presentan necesidades no cubiertas en materia de anticoncepción,
[iii] lo que causa aproximadamente 80 millones de embarazos no deseados.
[iv] Estas tres prioridades de salud pública exigen una respuesta decidida con todas las herramientas disponibles y en la que los preservativos tienen un papel fundamental.
Los preservativos masculino y femenino son los únicos dispositivos que reducen la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) y que previenen los embarazos no deseados.
Los análisis muestran que los preservativos proporcionan una barrera impermeable para partículas del tamaño del esperma y los patógenos de las ITS, incluido el VIH.[v] [vi] Si se utilizan de forma sistemática y correcta, los preservativos son muy eficaces para prevenir la transmisión sexual del VIH. La investigación en parejas serodiscordantes muestra que el uso sistemático del preservativo reduce de forma significativa el riesgo de transmisión del VIH tanto de hombres a mujeres como de mujeres a hombres[vii] [viii][ix]