Epidemia de VIH/SIDA en América Latina
Prevalencia del VIH en América Latina
(avance de resumen UNGASS 2011)
La prevalencia del VIH en población adulta en América Latina está estimada en 0.4%, pero en los grupos más expuestos al VIH (población trans, hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras y trabajadores sexuales y personas usuarias de drogas intravenosas) para los cuales se dispone de datos, la prevalencia es considerablemente más elevada. En poblaciones trans se ha reportado hasta 34% de infección por el VIH. En hombres que tienen sexo con hombres, la prevalencia del VIH puede llegar a 20,3% y es superior a 5% en todos los países de la región. En trabajadoras sexuales, la prevalencia del VIH en los países de América Latina llega hasta el 4,9% reportado por Brasil. Pero en los trabajadores sexuales masculinos, la prevalencia del VIH en los países que reportan datos puede alcanzar el 22,8%. En personas usuarias de drogas intravenosas, la prevalencia del VIH supera el 5%.
Seguridad de la sangre
Doce de los dieciséis países de América Latina que reportan datos ofrecen 100% de tamizaje sistemático de las donaciones de sangre con criterios de calidad asegurada. Un país no reportó y en Perú, Guatemala, Bolivia y Honduras menos de 100% de las unidades de sangre donadas se analizan para la detección del VIH con criterio de calidad asegurada; los valores reportados en estos cuatro países se sitúan entre el 50 y el 90%.
Acceso al tratamiento antirretroviral
En América Latina, según las encuestas demográficas, el porcentaje de mujeres y varones de 15 a 49 años de edad que respondió que se realizó la prueba del VIH en los últimos doce meses y conoce su estado serológico sigue bajo, con valores entre el 4% y el 30%. El porcentaje es mayor en mujeres (rango de 1% a 66%) que en hombres (rango de 1% a 39%). Tanto en mujeres como en hombres, las personas de 20 años o más son las que más refieren haberse realizado la prueba del VIH en los últimos 12 meses y dicen conocer los resultados.
La cobertura de tratamiento antirretroviral (TAR) basada en las directrices de la OMS de 2010 muestra una gran variabilidad en América Latina. Si se toma como denominador el número estimado de personas con infección por el VIH avanzada que necesita tratamiento antirretroviral según las directrices de la OMS de 2010, el promedio regional es del 51% (45-61%), superior a la cobertura promedio de todas las regiones con países de ingresos medios y bajos, que estaba estimada en 2009 en 36%. Si se considera a las personas con infección por VIH avanzada que necesitan recibir TAR según las informaciones reportadas por los servicios de salud, el porcentaje es mayor al 70% en la mitad de los países de América Latina (9 de 17 países). La gran diferencia que existe en el porcentaje de personas en tratamiento entre la población estimada y la población reportada por los servicios de salud puede estar vinculada con las metodologías de estimaciones, el bajo porcentaje de personas con VIH que se han realizado la prueba y que conocen el resultado, así como con barreras de acceso a los servicios de atención al VIH.
Más del 80% de la población adulta e infantil de América Latina continúa en tratamiento 12 meses después de haber iniciado TAR. En los países que reportan datos, las diferencias en el porcentaje de retención en TAR entre mujeres y hombres son pequeñas. El porcentaje de retención en TAR de los países no está relacionado con su cobertura estimada de tratamiento, ya que la retención es alta con independencia de la cobertura, lo cual sugiere que las brechas de acceso al tratamiento son mayores para iniciar el tratamiento que para continuarlo. Esta relativa retención alta refuerza la idea de que existe una labor mayor en el seguimiento de las personas que están en tratamiento que en la captación de las personas con VIH que desconocen su diagnóstico.
Con respecto al manejo de la coinfección VIH-tuberculosis, sólo en Costa Rica, Argentina, México, Nicaragua y Perú más del 70% recibe tratamiento para ambas infecciones.
Prevención de la transmisión materno-infantil del VIH
En el período 2007-2009, la mayoría de países de América Latina experimentaron la intensificación del tamizaje de VIH en mujeres embarazadas (en 11 países sobre los 15 que reportaron datos). Cinco países de la región reportaron que en 2009 se realizó la prueba del VIH a más del 80% de mujeres embarazadas (Ecuador, Perú, Uruguay, Argentina y Panamá), lo cual representa un aumento con respecto a 2008, año en que sólo hubo dos países (Argentina y Costa Rica) con al menos esos porcentajes. Cinco países reportaron que entre el 50% y el 80% de mujeres embarazadas se realizó en 2009 la prueba para el VIH, mientras que en otros cinco países (Guatemala, Bolivia, México, Colombia y Paraguay) menos del 50% de las mujeres embarazadas se realizaron la prueba del VIH en 2009 ; para Venezuela no se reportan datos.
En seis países de América Latina (Nicaragua, Chile, Uruguay, Argentina, Ecuador y Costa Rica) se ofrecen antirretrovirales al 80% o más de las mujeres embarazadas que han recibido un diagnóstico de VIH y acuden a los servicios de atención. En Venezuela, Guatemala, México, Bolivia, Honduras, Colombia y Paraguay, menos del 50% de las mujeres embarazadas diagnosticadas con VIH que acuden a los servicios de atención al VIH reciben antirretrovirales. La media regional se estima en 53% (37-81%), promedio igual al mundial de entre los países de ingresos bajos y medios.Ningún país reportó datos desagregados por tipo de régimen antirretroviral que reciben las mujeres embarazadas.
En América Latina, la atención y el seguimiento de las y los recién nacidos expuestos al VIH es limitada. En este grupo poblacional, solo seis países (Nicaragua, Panamá, Ecuador, Argentina, Brasil y Paraguay) reportaron coberturas de TAR mayores al 50%. Con respecto a la prevención de infecciones oportunistas con cotrimoxazol, de los ocho países que reportan datos, sólo en Argentina y Nicaragua se administra a más del 50%. De los 7 países que reportan datos sobre pruebas virológicas, sólo en Nicaragua se realiza a más del 50% de recién nacidos expuestos al VIH.
En América Latina el porcentaje de transmisión materno infantil de VIH es muy elevado ya que la mayoría de países tienen una transmisión muy por encima del 2% o menos que puede lograrse si se aplican las recomendaciones de la OMS de 2010. Sin embargo, los instrumentos y métodos de medición que se utilizan para calcular la transmisión materno-infantil del VIH todavía varían mucho de un país a otro. Según cómo se calcula el indicador, en base a estimaciones estadísticas o en base a datos de vigilancia epidemiológica, el porcentaje de transmisión varía en el mismo país. Lo que muestra el indicador es que, en América Latina, cuando las mujeres embarazadas con VIH acceden al diagnóstico y al tratamiento oportuno para reducir el riesgo de transmisión maternoinfantil, la transmisión puede reducirse a menos del 2%.
Apoyo y escolaridad en niños, niñas y adolescentes afectados por el VIH e información sobre la prevención del VIH en las escuelas
Existen pocos datos sobre el porcentaje de niñas y niños huérfanos y vulnerables en cuyos hogares reciben apoyo externo básico y gratuito para la atención de la niña o el niño o de la asistencia a la escuela en jóvenes huérfanos y no huérfanos de 10 a 14 años de edad.
Sólo cinco países de América Latina (Costa Rica, Venezuela, El Salvador, Uruguay y Nicaragua) impartieron al menos 30 horas de educación sobre el VIH en más del 80% de las escuelas públicas y privadas durante el último curso académico. Seis países (Bolivia, Chile, Colombia, Panamá, Paraguay y Perú) no reportaron datos.
Prevención de la transmisión sexual del VIH
En la mayoría de países con datos disponibles (7 de 11 países), menos del 50% de la población de mujeres y hombres de 15 a 24 años sabe cómo prevenir la transmisión sexual del VIH y rechaza las principales ideas erróneas sobre su transmisión. En todos los grupos de edad, el uso del condón en la última relación sexual de entre las personas que reportaron haber tenido relaciones con más de una pareja en los últimos 12 meses suele ser mayor en hombres que en mujeres.
En los países en los que se reportan datos, los hombres inician sus relaciones sexuales antes de los 15 años de edad con más frecuencia que las mujeres. El porcentaje de mujeres y varones jóvenes de 15 a 24 años de edad que reportan haber tenido su primera relación sexual antes de los 15 años varía entre 4% en México y 35% en Brasil.
Las relaciones sexuales en personas de 15 a 49 años de edad con más de una pareja en los últimos 12 meses son más frecuentes en los hombres que en las mujeres y en las personas de 20 a 24 años de edad con respecto a personas mayores o menores a ese grupo de edad.
Prevención del VIH en grupos más expuestos
La mayoría de países de América Latina reportan más datos sobre prevención de VIH en las trabajadoras sexuales que en los trabajadores sexuales. En la mayoría de países que reportan datos (7 de 10 países), más del 50% de las trabajadoras sexuales se han realizado la prueba del VIH y conocen el resultado. El porcentaje de trabajadoras sexuales a quienes les han llegado los programas de prevención según los estudios realizados oscila entre el 21% y el 93%. El porcentaje de trabajadoras sexuales que sabe cómo prevenir la transmisión sexual del VIH y rechazalas principales ideas erróneas sobre su transmisión está por debajo del 50% en siete de los ocho países para los que hay datos (Guatemala, Honduras, Bolivia, Colombia, Perú, Brasil y Paraguay), excepto en Panamá, donde es del 92%.
En casi todos los países, el uso del condón en trabajadoras sexuales es sorprendentemente mayor que el porcentaje de a quienes llegan los programas de prevención y el de las que saben cómo prevenir la transmisión sexual del VIH y rechazanlas principales ideas erróneas sobre su transmisión. El uso del condón con su último cliente es mayor del 65% en los diez países que reportan datos para trabajadoras sexuales (El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Bolivia, Colombia, Ecuador, Argentina y Brasil) y mayor del 75% en tres (Guatemala, Honduras y Uruguay) de los cinco países que reportan datos para trabajadores sexuales.
América Latina ha realizado esfuerzos importantes en la caracterización de la epidemia en hombres que tienen sexo con hombres. De los grupos más expuestos al VIH, la población de hombres que tienen sexo con hombres es la que más se ha estudiado en América Latina. Incluso varios países han reportado datos para los cuatro indicadores por primera vez en 2009, lo cual podría indicar el mayor énfasis que se está realizando en la necesidad de contar con información estratégica sobre uno de los grupos de población más expuestos al VIH.
En más de la mitad de los países que reportan datos, más del 50% de los hombres que tienen sexo con hombres que se han realizado la prueba del VIH conocen el resultado, le llegan programas de prevención, sabe cómo prevenir la transmisión del VIH y rechaza las principales ideas erróneas sobre su transmisión. El uso del condón es casi igual o mayor del 50% en todos los países que reportan datos (rango de 47% a 86%).
En vista que la transmisión del VIH en América Latina es predominantemente sexual, la mayoría de países no reporta datos sobre los indicadores relacionados con el uso de drogas intravenosas por considerarlo sin relevancia para su epidemia de VIH. Sin embargo, en los cuatro países en los que existen algunos datos, un porcentaje limitado de personas usuarias de drogas intravenosas se realizaron la prueba del VIH y conocen su resultado (rango 13% a 32%), no les llegan los programas de prevención (rango 20% a 40%), no conocen cómo prevenir la transmisión del VIH ni rechazan las principales ideas erróneas sobre su transmisión (rango de 30% a 32%) y no suelen utilizar condón (promedio de 46%). Sin embargo, de los cuatro países que reportan datos, un promedio del 66% reportan haber utilizado material de inyección estéril la última vez que se inyectaron.
Financiamiento de las respuestas nacionales al sida
La disponibilidad de recursos económicos en los países es disímil y con brechas muy amplias entre ellos. Según reportes del MEGAS, existe una mayor disponibilidad de recursos en Sudamérica que en Centroamérica. Los fondos se destinan en su mayoría al tratamiento y en menor grado a la prevención. Aunque el acceso al tratamiento es uno de los logros más significativos en la región, se deben buscar mecanismos de sostenibilidad del financiamiento con la aportación cada vez más comprometida de los gobiernos que permitan disminuir las brechas de dependencia de la cooperación externa.
En la mayoría de los países de América Latina existe una tendencia al alza en la inversión total para la respuesta a la epidemia entre 2007 y 2009. En promedio un 95% de la inversión total en sida en la región se financió por fuentes domésticas (públicas y privadas) y en promedio un 79.5% se financió por fuentes públicas. No obstante, la sostenibilidad de la respuesta a medio y largo plazo podría estar en riesgo dado que, por lo general, la inversión pública muestra una tendencia decreciente y que incrementa el porcentaje de la inversión financiada por fuentes privadas, mientras que la inversión internacional se mantiene estable en un 4,5% de la inversión total en VIH y sida. Gastos privados incluyen seguridad social administrada por instituciones privadas con fines de lucro, instituciones con ánimo de lucro y gastos de hogar. Un 47,6% de la inversión de fuentes internacionales en 2008 provino del Fondo Mundial.
El principal rubro de gasto entre 2007 y 2009 es atención y tratamiento, seguido por prevención. En 2008, la inversión en atención y tratamiento corresponde en promedio al 49% de la inversión. La inversión en prevención fue en promedio del 27,9% en los países de la región. En 2007, casi el total de la inversión en atención y tratamiento al sida provenía de fuentes públicas, mientras que entre 2007 y 2009 disminuye el porcentaje de inversión pública y aumenta la privada. La inversión internacional se mantiene estable entre 2007 y 2009. En 2009, el financiamiento de la prevención por fuentes públicas se sitúa en un 53% del total de la inversión en prevención. Un 36% de la inversión en prevención reportada fue financiada por fuentes privadas.
Solo tres países, Colombia, Perú y Venezuela, reportaron inversión desglosada por subcategorías de prevención para los tres años de 2007 a 2009. Se puede apreciar un incremento en el total de inversión de prevención dirigida a poblaciones de hombres que tienen sexo con hombres y trabajadoras sexuales, que corresponde como máximo al 3,1% del gasto total en prevención en Colombia y Venezuela, mientras que en Perú el 14,2% es para prevención en hombres que tienen sexo con hombres y el 22,8% para prevención en trabajadoras sexuales.
Fortalecimiento de los sistemas de atención en salud y de información en salud
Para dar respuesta al VIH, se requiere fortalecer los sistemas de salud e integrar la atención al VIH en los servicios de atención primaria con el fin de aumentar la coordinación de la atención a las personas con VIH y de aumentar la efectividad de los recursos destinados a la atención en salud.
Es necesario fortalecer la disponibilidad de información estratégica oportuna sobre el VIH en América Latina para informar el desarrollo de políticas públicas que se correspondan con el perfil epidemiológico del VIH. Los temas prioritarios en información en salud para aumentar el impacto de la políticas públicas son: la realización de estudios continuos de estimación y proyección de la prevalencia del VIH en los grupos de población más expuestos al VIH, obtención cuidadosa de información y análisis para responder a las dinámicas de la epidemia en cada comunidad clave, la estimación de su tamaño poblacional en cada país, el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica sistemática, el desarrollo de ejercicios de modos de transmisión, el mejorar los sistemas de información para la construcción de los indicadores de prevención, cobertura del tratamiento y de su retención, tratamiento de la coinfección VIH-TB, seguimiento de niñas y niños expuestos al VIH y el monitoreo de las intervenciones en prevención. Uno de los retos es lograr que esta información se pueda obtener de manera homogénea y consistente para poder analizar los datos con confianza.
Articulación entre los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil
Fortalecer la autoridad única multisectorial ayudará a aumentar la participación activa y efectiva de las organizaciones de la sociedad civil en los procesos de planificación, elaboración de presupuestos, seguimiento y evaluación en América Latina. Es esencial que la sociedad civil esté capacitada técnica y políticamente para realizar acciones de monitoreo de políticas públicas, de control social y de incidencia política; existe el reconocimiento de la existencia de organizaciones de la sociedad civil en la región que ya desarrollaron acciones de monitoreo de las metas UNGASS con vasto conocimiento en el área. Esa experiencia debe ser extendida a más grupos de la sociedad civil en todos los países. Asimismo, es esencial que técnicos de los Programas Nacionales de Sida tengan una mayor familiaridad con las metas de UNGASS y que este conocimiento se extienda hacia las personas responsables de las políticas de sida en los municipios.
Es recomendable generar espacios para la revisión de políticas y normas que permitan el desarrollo de acciones de prevención y control, tomando en cuenta el respeto de los derechos humanos y la disminución del estigma y la discriminación, así como establecer los espacios políticos y técnicos para el seguimiento en el cumplimiento de las políticas y normas. Fortalecer los espacios de intercambio de información y análisis favorecerá la cooperación horizontal entre los países.
